Artesanías y globalización, el caso de Paracho durante la segunda mitad del siglo XX
Por Francisco Mora Reyes
Las siguientes líneas tienen por objetivo analizar a los constructores de guitarras de Paracho que forman parte de una región, así como analizar desde la globalización como una práctica artesanal ha modificado el espacio de interacción, es decir, la región ha encontrado mercados comerciales a partir de la venta de instrumentos musicales, así como la entrada a sitios nacionales y extranjeros.
Existen en la actualidad tres versiones sobre el posible origen de la tradición laudera de Paracho. La primera, y que forma parte de la memoria constructores, las dinámicas de venta que el Estado promueve, y que al turismo semanal agrada, es la referida a que Vasco de Quiroga trajo una serie de oficios, para enseñar a los indios de Michoacán; entre los que destaca fue la construcción de instrumentos de cuerda, pulsada y rasgada (López, 1997 y Ochoa, 2002) Sin embargo, la organografía y organología de los instrumentos posteriores a la conquista, no son los mismos que en la segunda mitad del siglo XIX, esos últimos instrumentos han sido característicos de una región y un grupo en particular, los guitarreros de Paracho.
Esa versión, y desde el punto de vista de Felipe Castro (2004) la política económica que trajo consigo el oidor de la segunda audiencia, Vasco de Quiroga, tenía varios fines, entre ellos: mantener ocupado al indio, evitar la vagancia y la ociosidad mediante el trabajo, y el tercero, con la enseñanza de los oficios se recaudaría mayores ingresos para llevar a cabo una administración impecable. Otros elementos que permiten plantear que la versión de Vasco no es viable es la relacionada con el pasado de los pueblos nativos, en la cual, el trabajo con metal, barro y madera se conocía, antes de la llegada de los españoles, de tal forma que las nuevas prácticas de oficios fueron adquiridas con facilidad.
La segunda versión plantea que el aprendizaje de la construcción de instrumentos se debe al contacto que Paracho tuvo durante el siglo XVIII, gracias a las familias de comerciantes se conoció tanto la guitarra túa como el tsirimcho, instrumentos que acompañaban las fiestas en la Tierra Caliente y la meseta purépecha del estado de Michoacán. Aparecen los nombres de la familia Amezcua, quienes se otorgan, ser los fundadores de la tradición en Paracho. En 1848 don Refugio Amezcua, se dedicaba al comercio hacia Tierra Caliente, pasando por Cheran, Nahuatzen, hasta llegar a Morelia y ahí a Tierra Caliente, Apatzingán, la Huacana y otros municipios recorría; lo acompañaba su sobrino, y relatan que en esos lugares vieron una guitarra, colgada de un hilo en una tienda (Hernández, 2008).
La tercera versión plantea que las órdenes religiosas fueron las impulsoras en el estado de Michoacán; el conocimiento de la construcción de instrumentos musicales; el cual ha sobrevivido a los diferentes periodos en perspectiva histórica; las órdenes mendicantes de religiosos, agustinos y franciscanos se encargaron de llevar la Buena Nueva a los recién conquistados (Hernández, 2011) Por su parte, los agustinos dedicaron a evangelizar la Tierra Caliente, para el caso de los franciscanos, se dedicaron a llegar a la meseta purépecha, la zona lacustre y la cañada de los once pueblos; Es posible encontrar que más de alguna población lleva seguido de su nombre lleve el apelativo de "San Francisco" dejando ver que ese pueblo era administrado por esa orden (Ginorí, 2008).
La guitarra y la fábrica
Es necesario plantear ciertos momentos de la guitarrería local con los cuales tanto la región como el espacio social se fue modificando a beneficio o no de los constructores, así como la influencia del Estado en esas políticas sociales. Uno de ellos se da con la llegada de la fábrica a Paracho. Otra más, fue a partir de 1974 cuando se llevó a cabo el primer concurso de laudería, en el marco de la Feria de la Guitarra, y el tercero, en perspectiva histórica, fue en la década de 1980, cuando fueron llevados maestros de laudería a Paracho para actualizar a los artesanos locales.
Hacia 1930, el Estado mexicano con su titular al frente, El General Lázaro Cárdenas del Río, propuso una serie de medidas tanto administrativas como sociales. El presidente en turno, que según la historiografía, tenía un cariño especial por los grupos en situación de vulnerabilidad, en este caso los indios, vió con buenos ojos abrir uno de los doce internados indígenas en el país, Paracho fue sede de tal acontecimiento. Mencionan las fuentes de la tradición oral que: "Los pobladores estaban contentos porque Paracho haya sido tomado en cuenta para tal acontecimiento", al grado de contribuir en la construcción del edificio (Artesanías, 2005).
El internado indígena tenía una serie de propósitos, uno de ellos era la alfabetización de los grupos, ya que en esa década el lenguaje que se hablaba en Paracho era 50 %español y otro 50% purépecha. Era necesario hacer a un lado el lenguaje natural y darle prioridad al español, al grado de oficializarlo; otro objetivo era crear en los habitantes una cultura aseo, acudían a clases de limpieza personal, para que disminuyeran las enfermedades (Vázquez, 2008).
En la década de 1940 era necesario formar agentes activos en la economía tanto local como nacional, por ese motivo los indígenas iban al internado a recibir clases de manejo de herramienta y la producción de artesanías que según el Estado, habían recibido de su hogar de una forma burda, pero ahora con el internado pulirían esa técnica (https://www.facebook.com/fandoalain.angeles/videos/2299245573635841/UzpfSTExNzkyMzIyNzg6MTAyMTU4Nzk1MTc3OTkwNTQ/)
Llegó también la luz eléctrica, y con ella algunos talleres funcionaron de forma más rápida, ya no se necesitaba ir al cerro a cortar madera, puesto que en el pueblo había luz y con ello se cortaba en el pueblo. Se construyó la carretera federal asfaltada que conectaría Paracho con Uruapan, el bajío michoacano, Zamora y Jiquilpan, y en el centro del estado, Morelia. Esa carretera permitió que el flujo de productos artesanales encontrara un mercado posibilitando las ventas y reduciendo los tiempos de tránsito.
A partir de ese periodo, en Paracho sucedió un fenómeno interesante, pues se habla de una separación de la forma de hacer instrumentos musicales, eso se debió al nacimiento de la fábrica de guitarras; La fábrica llegó y modificó la vida de los habitantes, a tal grado que muchos constructores dejaron de hacer instrumentos característicos de la región entre ellos: la túa, el tzirimchu, el tenor y la sétima, para solo realizar la guitarra sexta. Esos instrumentos tradicionales se hacían con maderas locales; la cosmovisión del artesano estaba relacionada con los ciclos de la luna, por ejemplo: "se debía cortar el árbol solo en luna llena ya que la ceiba está casi a ras de suelo y de ese modo no tendría mucha agua el tronco". Por otro lado, también llegó la fábrica de cuerdas, y accesorios que apoyarían la industria de la guitarrería local (Mauricio Rodríguez, entrevista, 2017).
El estado mexicano encontró en Paracho una serie de elementos para llevarlo a cabo, el internado; propició de alguna manera que esas políticas sociales se llevaran a cabo, puesto que indicios favorables: una cabecera densamente poblada, un bilingüismo predominante. Paracho desde la época colonial se había convertido en el núcleo de un mercado regional en el cual se aglutinaban a diversos comerciantes de distintos puntos del estado que lo frecuentaban para intercambiar productos de diversa índole (Vázquez, 2008).
Se llevaron maestros para tornería y guitarrería, con el objetivo de enseñar a los jóvenes del internado a trabajar con herramientas eléctricas. Es decir, este recién Estado tenía intereses claros respecto al país, convertir a los habitantes en ciudadanos; el ciudadano en esa década se refería a quien estaba alfabetizado. En las comunidades indígenas se debía hablar español. Por tanto, se invirtió cantidades considerables de dinero para enviar a los primeros maestros rurales, mismos que al llegar al poblado donde se hablaba más de tres idiomas, no podía impartir sus clases.
De la fábrica al primer concurso de constructores.
Los años posteriores a la llegada de la fábrica fueron para Paracho un momento de expansión territorial, crecimiento económico y mestizaje entre la población; el primero de interés es el mestizaje, puesto que gracias al trabajo estable que ofrecía la fábrica de instrumentos seriados, atrajo a pobladores de otras regiones, esos ofrecían su mano de obra más barata que los locales, en estricto sentido eran obreros que operaban una serie de herramientas, construían el instrumento pero no conocían todo el proceso (Hernández, 2007).
El crecimiento económico se le atribuye a la llegada los productos seriados a tanto a la ciudad de México, (la ciudadela) como a Tezquitote en San Luis Potosí. Cada semana salían camionetas llegas de instrumentos para vender, por tanto, sus fronteras aumentaron considerablemente; la llegada de la fábrica se debió a lo que se conoce como los empresarios de Paracho.
Algunas familias de comerciantes que, durante el siglo XIX, comerciaban con la Tierra Caliente del estado Michoacán, lograron conocer las políticas que el Estado en esa década ofrecía para la laudería local, al grado de que ellos fueron quienes obtuvieron préstamos para crear talleres y una fábrica de instrumentos, por lo tanto eran empresarios de la laudería sin realizar ellos del todo el proceso de elaboración de guitarras.
De la década de los 30´s a los 70´s el Estado mexicano invirtió en publicidad para generar mercado de ventas a la guitarra. La llegada de los paracheños a la Ciudad de México favoreció el conocimiento de nuevas técnicas de construcción, la escuela de laudería en la ciudad, los maestros lauderos españoles avecindados ahí ayudaron a tener mejor contacto entre diferentes formas de construcción. No es grato el hecho de que muchos instrumentos de las fábricas llegaran a las tiendas donde solamente se les cambiaba la etiqueta por una de la tienda, o bien que muchos guitarreros parachenses trabajaran para los maestros lauderos, extranjeros elaborando guitarras que ellos dirigían.
La guitarra clásica en México, desde los años 60 participaba de eventos públicos. Músicos de prestigio y de talla internacional pusieron en alto el nombre de la guitarra clásica, puesto que durante años había sido considera como el instrumento de las clases bajas; Fabregas y Sabícas, músicos españoles se dedicaron a cambiar el repertorio para guitarra, trasladaron y adaptaron algunas piezas de piano y fueron ejecutadas en una guitarra.
Esa influencia de la nueva música llegó tanto a la ciudad de México como al país vecino; En Paracho sucedió algo interesante, mientras que, a partir de los años 40, el Estado invirtió en publicidad y en mecanismo para llegar a las masas, y que los productos de Paracho se vendieran en otros estados. La guitarra clásica estaba abriendo mercado en un público que buscaba ciertos matices en instrumentos de cuerdas; de tal forma que muchas guitarras elaboradas en serie dentro de la fábrica en Paracho no cumplían con las necesidades de los músicos de orquesta y de cámara.
Esta acción determinó que la guitarrería local no gustara a los músicos, y por lo tanto se rumorara que los productos artesanales y de fábrica provenientes de Paracho no fueran de calidad, lo que generó un deterioro en las ventas, eso afectó a guitarreros que se dedicaban a vender sus productos de forma libre, sin embargo, los mercados nacionales no colocan bien a las artesanías.
Y en la década de los 70`s el Estado mexicano puso en marcha una serie de ferias estatales con el fin de mejorar la calidad artesanal, creando así la Feria del Cobre en Santa Clara del Cobre, la Feria de Plata en Taxco Guerrero y la Feria de la Guitarra en Paracho, tales ferias tenían varios objetivos, impulsar la artesanía que por muchos años se encontraba con una infructífera imagen, dar sostenimiento económico a los pueblos por donde pasaba el turismo, internacionalizar las guitarras y dotar de prestigio a los pueblos donde se elaboraban, por tal motivo la Feria de la Guitarra fue receptora de publicidad para atraer turismo, en algunos años se llegó a la televisora de mayor audiencia en el país para promover la visita al pueblo ( Decreto que instituye la Feria de la Plata en Taxco Guerrero, en: https://www.guerrero.gob.mx/consejeriajuridica/).
El desfile de los oficios y la feria de la guitarra
La fiesta de Corpus Christi que se celebraba desde tiempo de la colonia tenía una carga simbólica para los habitantes de Paracho, puesto que se celebraba en la tercera semana de agosto, en el tiempo de las primeras lluvias, era muy común que en la fiesta los pobladores preparan platillos típicos, entre ellos: uchepos que se elaboraba con maíz tierno, de las primeras aguas; se repartían entre los vecinos y se celebraba la fiesta (Menchaca, 2016).
En ella, se reflejaba el desfile tradicional de los oficios, esos tenían como función mostrar al público que elementos componían la sociedad de ese territorio, era común ver desfilar, a los panaderos, torneros, reboceras, agricultores y guitarreros. En el desarrollo del desfile iban por las calles principales mostrando cada oficio, mismo que les otorgaba identidad y prestigio social. Esa tradición tenía un fuerte estrecho con los preceptos de la Iglesia, ya que seguían parte del ritual canónico (Castillo, 1998:65-70).
En el año de 1973 se llevó a cabo la Feria de la Guitarra, organizada por un grupo de guitarreros y apoyados por el Estado, aunque en la memoria de muchos lauderos e investigadores, esta feria se debe gracias al presidente en turno, Gildardo Zalapa, quien diseñó y gestionó ciertos recursos para llevar a cabo la feria.
Al año siguiente de la primera feria se llevó a cabo un concurso de constructores, mismo que tenía como objetivo promover una sana competencia entre los constructores, acercar al turismo y que las piezas elaboradas se vendieran, el ganador fue don José Guadalupe Reyes quien, además, de construir instrumentos era profesor de la secundaria del pueblo.
En los primeros años donde se celebraba un concurso de construcción, los artesanos iban a dejar sus instrumentos a la casa donde eran evaluados, y los jueces en aquella época eran los guitarreros más experimentados. En entrevista algunos guitarreros rememoran que en los primeros años el gobierno del estado, compraba las guitarras de los primeros lugares, con esto se lograba afianzar la venta, de lo contrario esto suponía tener la guitarra colgada o dentro de las vitrinas y en muchas casos viéndose obligados a caer en las dinámicas económicas del pueblo, es decir, acudir a las tiendas de las fábricas a vender sus guitarras, en un precio muy por debajo del mercado (Entrevista a la familia Jacome, enero 2018).
Los concursos además de vender las guitarras que se elaboraban han tenido como objetivos, impulsar la artesanía, mejorar la imagen de las guitarras de Paracho e internacionalizar las guitarras. En ese sentido los concursos crearían una sana competencia, entre los participantes. Las evaluaciones de los concursos han tenido algunos cambios en cuanto a las exigencias que ha tenido el mercado, por ejemplo, hay registro de dos jurados, una de acústica del instrumento y otro de construcción.
El primero evalúa que la guitarra tenga sostenimiento de la nota en graves y agudos, riqueza tímbrica, potencia sonora, acción comodidad, afinación, por su parte en el segundo rubro encontramos que es necesario una ejecución técnica, equilibrio dimensional, ornamentación y equilibrio estético.[1] estos rubros han sido determinantes en la concepción de los premios y categorías que evalúan el desempeño de los artesanos.
Existen cuatro categorías que evalúan los trabajos de los artesanos, la categoría de guitarra popular, esta dirigida a aprendices, jóvenes en su mayoría participan, se llama popular puesto que las guitarras que se elaboran en teoría van dirigidas a cualquier persona, no tiene la carga especifica de ser utilizada por músicos profesionales, además, las maderas que se usan en estas, son las locales, entre las que destaca, el cirímo, cedro nacional, caoba, granadillo para diapasón, nogal, es decir, utilizar este tipo de maderas que son de bajo costo para poder ser vendidas. También, esta categoría no gusta a la mayoría de los lauderos puesto que el premio que se otorga, y el precio del producto está casi al costo de inversión. Aunado a que muchos constructores experimentados participan ya que los primeros lugares los aseguran y la venta de la guitarra también.
Para la guitarra de estudio, que se propone se utilizada por estudiantes de música, esta guitarra ya tiene características en la utilización de madera, a partir de maderas nacionales de calidad mediana, el palo escrito, ébano para el diapasón, tapas nacionales o internacionales son presentadas, dicha categoría alberga a un 65% de los participantes, ya que los precios de venta son redituables y los costos para su elaboración no son altos.
En la categoría de concierto que si bien es la que tiene mayor renombre en Paracho, ahí participan quienes han ganado en concursos pasados ya que es mediante escalafón, en ella las maderas permitidas son todas, desde los abetos europeos hasta las maderas autóctonas, los premios para este nivel son elevados, ya que el gobierno del estado remunera con efectivo a los ganadores, seguido de la venta del producto, las entrevistas, fotografías con los medios y los nuevos clientes, esta misma tiene la cualidad de ser impulsada hacia el exterior ya que se busca competir en el plano internacional.
Ahora bien, la guitarra de grandes maestros misma que tiene mucho menos años que las anteriores ha sido concebida para hacer honor a los lauderos con mayor trayectoria, desde el título de grandes maestros deja ver que, solo los experimentados pueden participar, además, el número de concursantes es reducido, si bien, las guitarras que realizan los participantes rompen o dejan en mal estado a la concepción de la tradición laudera, son guitarras que se venderán a músicos profesionales, coleccionistas o anticuarios, sin embargo esto resulta extraño, ya que las guitarras presentadas son elaboradas con materiales, no de la región todos los elementos son del extranjero, se retoman discursos de la tradición ya que se elabora con las herramientas que anteriormente estaban presentes en los talleres, pero ahora con el tinto moderno que gusta a los compradores.
[1] Hoja de evaluación de la categoría de "grandes maestros", por parte del Instituto del Artesano Michoacano, agosto 2018
